Cenas de verano rápidas y ligeras: 3 ideas para triunfar sin pisar la cocina

Lunes por la noche. Llegas a casa cansado después de trabajar, de un día entero de piscina con los niños o simplemente aplastado por el bochorno de la tarde. El sofá te llama a gritos y el estómago empieza a rugir. Abres la nevera y la pereza se apodera de ti: lo último que quieres es encender la vitrocerámica, manchar tres sartenes y pasar calor cocinando.

¡Tranquilidad! No hace falta recurrir al picoteo insano ni pedir comida a domicilio. En el blog de Ahorramas somos firmes defensores de las cenas de verano rápidas, apetecibles y que te dejen con el cuerpo ligero para poder dormir del tirón a pesar del calor.

Hoy te traemos tres propuestas deliciosas que se preparan en un abrir y cerrar de ojos utilizando productos de calidad que te solucionan la papeleta sin esfuerzo.

Wraps de salmón ahumado, queso crema y rúcula

Los wraps son una alternativa fantástica al típico sándwich. Son ligeros y admiten mil combinaciones.
Coge una tortilla de trigo integral (puedes calentarla 10 segundos en el microondas o dejarla tal cual).

Úntala bien con queso crema light y coloca encima unas lonchas de salmón ahumado de nuestra pescadería.

Añade un buen puñado de rúcula fresca para el toque crujiente y unas alcaparras si te gusta el punto avinagrado. Enrolla, corta por la mitad ¡y a cenar! El salmón te aporta grasas saludables Omega-3.

Tartar rápido de tomate, aguacate y atún en conserva

Si de verdad buscas algo fino, elegante y que parezca de restaurante, pero hecho en plan «exprés», el tartar es tu plato. ¿Cómo se hace? Pica en dados muy pequeños un tomate hermoso de ensalada y un aguacate maduro. Mézclalos en un bol con un toque de sal, un chorrito de aceite de oliva y unas gotas de limón para que el aguacate no se oxide. Con la ayuda de un aro de emplatar (o simplemente con un cuenco boca abajo), pon la mezcla en el plato y corónala con una lata de ventresca o atún claro en aceite de oliva Alipende bien escurrido. ¿Por qué funciona? Es una cena súper ligera, cargada de antioxidantes y muy refrescante. Acompañada de unos colines o tostas de pan crujiente es un auténtico vicio.

Carpaccio de calabacín con lascas de parmesano y piñones

¿Calabacín crudo? Si no lo has probado así, te estás perdiendo una textura crujiente y un sabor súper delicado que sorprende a todo el mundo. Lava bien un calabacín tierno y, con la ayuda de un pelador de patatas o una mandolina, corta láminas finísimas, casi transparentes.

Extiéndelas en un plato llano sin que se solapen demasiado. Aliña con un hilo de aceite de oliva virgen extra, zumo de lima o limón, sal y pimienta negra recién molida.

Por encima, echa unas lascas de queso parmigiano reggiano y unos piñones tostados (puedes tostarlos un minuto en una sartén sin aceite). El ácido del limón «cocina» ligeramente el calabacín en pocos minutos. Es una cena súper digestiva, ideal para esas noches en las que notas el estómago más pesado.

¿Ves qué fácil? Con estas ideas de cenas ligeras vas a comer de maravilla, mantendrás la báscula a raya y, lo mejor de todo, pasarás el tiempo justo y necesario en la cocina. Pásate por tu tienda Ahorramas y llena la despensa de soluciones fáciles para tus noches de verano. ¡Buen provecho!

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