Seamos sinceros: a nadie le amarga un dulce, y menos en vacaciones cuando estamos relajados en la terraza disfrutando de las noches de agosto. El problema es que ponerse a hornear un bizcocho o una tarta con el calor que hace fuera es casi un castigo.
Por suerte, la pastelería veraniega cuenta con aliados maravillosos: la nevera, el congelador y las frutas de temporada en su punto óptimo de dulzor. Hoy te traemos tres propuestas de postres de verano fáciles que se preparan en un periquete, son súper refrescantes y van a dejar a tus invitados con la boca abierta. ¡Y todo sin pasar ni un minuto de calor!
Tarta de lima y galletas «estilo americano» (Pie de limón express)
Es ácida, dulce, cremosa y entra sola después de una comida copiosa.
Preparación: Machaca un paquete de galletas tipo María Alipende y mézclalas con un chorro de mantequilla derretida para hacer la base en un molde desmontable. En un bol, bate una lata de leche condensada pequeña con el zumo de 4 limas y 200 ml de nata para montar. Vierte la crema sobre la base de galleta y métela al congelador tres horas. Sácala diez minutos antes de servir y adórnala con ralladura de lima. ¡Un espectáculo!

Polos caseros de yogur cremoso y mango
Una opción saludable y divertidísima para hacer con los niños de la casa durante las tardes libres.
Preparación: Tritura la pulpa de un mango maduro de la frutería de Ahorramas hasta tener un puré fino. En un bol, mezcla dos yogures griegos naturales con una cucharada de miel. En los moldes de polo, ve alternando cucharadas de puré de mango y de yogur para crear un efecto marmolado. Ponles el palito, cuatro horas al congelador y tendrás unos helados cremosos, sanos y sin azúcares raros.

Vasitos de tarta de queso rápida con arándanos
Si no quieres complicarte desmoldando tartas, la versión en vasito individual es la solución más limpia y vistosa.
Preparación: En el fondo de unos vasos chatos, pon un poco de galleta picada. Mezcla a partes iguales queso crema y yogur natural con un toque de azúcar o edulcorante. Rellena los vasos y corónalos con una buena cucharada de mermelada de arándanos o frutos rojos frescos. Al frigorífico hasta el momento de servir.


