Alerta calor: Claves prácticas para evitar las toxiinfecciones alimentarias en casa

Agosto ha llegado pisando fuerte y, con él, las vacaciones de muchos, las barbacoas en el jardín y los tuppers en la piscina. Pero ojo, porque mientras nosotros sufrimos el calor, las bacterias lo disfrutan.

En verano, el riesgo de sufrir las molestas toxiinfecciones alimentarias, la clásica gastroenteritis o la temida salmonelosis, se multiplica. Como siempre os recordamos desde nuestro espacio de salud en Ahorramas, como la inmensa mayoría de estas intoxicaciones se pueden evitar con unos hábitos higiénicos muy sencillos en nuestra cocina.

No se trata de obsesionarse, sino de ponérselo difícil a los «bichitos». Aquí tienes las cuatro reglas de oro que debes tener en cuenta durante este mes:

Cuidado con el huevo y las salsas

El huevo es el rey del verano gracias a las tortillas y las mayonesas, pero también es el vehículo favorito de la Salmonella. Si haces mayonesa casera, consúmela inmediatamente y mete lo que sobre en la nevera de inmediato, no la dejes en la mesa durante la comida.

Nunca dejes las tortillas caldosas a temperatura ambiente; si te gusta el huevo poco cuajado, cocínala y al frigorífico directamente.

La regla de las 2 horas

¿Has hecho comida de más? No dejes la olla enfriando sobre la vitrocerámica toda la tarde. En verano, la comida cocinada no debe pasar más de dos horas a temperatura ambiente (una hora si hace muchísimo calor). En cuanto deje de quemar, pásala a un recipiente hermético y métela en la nevera. Las bacterias se duplican cada 20 minutos entre los 5ºC y los 65ºC.

Guerra a la contaminación cruzada

Nunca uses la misma tabla de cortar o el mismo cuchillo para trocear un pollo crudo y luego cortar el tomate de la ensalada. Las bacterias del alimento crudo pasarán al alimento que vas a comer directamente sin cocinar. Lávate las manos siempre después de tocar carne o pescado crudo.

En el súper, el orden de los factores sí altera el producto


Cuando vengas a comprar a Ahorramas, los productos congelados y refrigerados deben ser lo último que metas en el carro. Si vas a tardar en llegar a casa, utiliza bolsas isotérmicas para que no se rompa la cadena de frío. Una vez en casa, directo a la nevera.

Disfrutar de un verano seguro y sin visitas al médico es facilísimo. Solo hace falta un poco de sentido común y mimo a la hora de manipular lo que nos comemos. ¡A seguir disfrutando del verano con salud!

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